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Grandes retos en la gestión de residuos

El sector del tratamiento y valorización de residuos está muy implicado en la economía circular y la concienciación de la ciudadanía.

Centro Montemarta Cónica ubicado en Alcalá de Guadaíra.

La Unión Europea ha asumido una posición de liderazgo a nivel mundial en la promoción de los principios de la economía circular. Prueba de ello es el denominado paquete de normativa de la Economía Circular lanzado en 2015 y aprobado en mayo del año pasado, que establece los objetivos de desempeño medioambiental para el sector de la gestión de residuos, mediante la modificación de las directivas de residuos, envases y de vertederos controlados. Esta revisión supone unos objetivos tan ambiciosos como que el 65% del total de residuos generados debe ser aprovechado o que los residuos depositados en vertederos no podrán superar el 10% del total de residuos generados.

El sector del tratamiento y valorización de residuos está muy implicado en la economía circular, ya que parte importante de los retos que se afrontan en el esquema circular pasan por la reducción del deposito de residuos y el incremento de las tasas de recuperación. José Caraballo, consejero delegado de la compañía Aborgase, gestor de residuos con más de 50 años de experiencia en el sector, explica que “Sevilla está haciendo lo correcto en cuanto a las medidas que proceden en el momento actual, como son implantar la recogida selectiva de biorresiduos, incidir en la concienciación ciudadana, en el incremento de la recogida selectiva de las diferentes fracciones, además de las labores de planificación en cuanto a innovación, economía circular, cambio climático, etcétera”.

Para Caraballo, “los próximos años serán decisivos para nuestro sector, ya que implicarán la transformación del modelo de gestión actual para poder alcanzar los objetivos establecidos”.

Por ello, el Centro Montemarta Cónica, que tiene la capacidad de ser la solución del tratamiento de los residuos sólidos urbanos de Sevilla y su área metropolitana, incorporará las últimas tecnologías en cuanto al tratamiento de los residuos, de forma que se incrementen las tasas de reciclaje hasta los niveles requeridos.

“Trabajamos de forma continuada en el conocimiento del mercado de generación de residuos, para la identificación de éstos y las áreas dentro de la gestión medioambiental que supongan oportunidades para poner en valor nuestras capacidades y conocimiento”, asegura el experto.

En el sector del tratamiento de residuos, los restos de alimentos producen compost y, en algunos casos, biogás (gas combustible); los restos de envases (plásticos, metales, vidrio, cartón) se seleccionan para ser reciclados. El rechazo, es decir, el resto que no puede aprovecharse, se deposita en vertedero o puede valorizarse energéticamente y transformarlo en energía eléctrica.

En los vertederos, el gas puede utilizarse para generar energía eléctrica, pero también puede purificarse con el fin de ser usado como combustible o incluso sustituir al gas natural. E incluso los vertederos viejos pueden ser convertidos en minas de materiales que en su momento no fueron aprovechados. En la sucesiva mejora de estas tecnologías se están aplicando todo tipo de técnicas mecánicas, electromagnéticas, ópticas, químicas, termoquímicas, catalíticas y, en los últimos tiempos, se está aplicando la inteligencia artificial y robótica.

En el caso de Aborgase, se emplean todas estas técnicas para tratar de optimizar el modelo de gestión. Caraballo explica que “este mismo año nos disponemos a empezar iniciativas de investigación y desarrollo destinadas a optimizar la producción de fertilizantes a partir de biorresiduos y a convertir el biogás en productos de mayor añadido. Dentro de este objetivo de la mejora continua del modelo de gestión, ha surgido la cátedra que se ha constituido con la Universidad de Sevilla de Gestión de Residuos en la Economía Circular, en el que estamos potenciando la colaboración con esta institución académica de primera línea en los campos de la innovación, la educación y la difusión de la economía circular en nuestro campo”.

Una de las claves está en el biogás que genera la materia al degradarse, que si no se recupera y valoriza es emitido a la atmósfera en cantidades ingentes, con un enorme impacto sobre el efecto invernadero. Es, además, un recurso energético que se desperdicia y que debería ser aprovechado. De hecho, aún existen en Andalucía y España numerosos vertederos en los que el biogás no se aprovecha. Pero sería sencillo y existe tecnología para ser convertido en energía renovable, limpia y barata.

Fuente: https://www.diariodesevilla.es/sevilla/Grandes-retos-gestion-residuos_0_1374462833.html

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